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lunes, 28 de junio de 2010

El poder restaurador de Dios es avivado en mí. Sano completamente


Así como el poder divino me dio el primer aliento, este mismo poder me sana ahora. Vivifico esta fuerza de vida perfecta al hablar palabras de salud y vigor a mi cuerpo y mente. Dejo ir todo aquello que no apoye la vida y el amor perfectos que son la verdad de mí ser.

El poder de Dios es el único poder que obra en mí. Cada célula de mi cuerpo se encuentra completa innatamente; cada órgano es una parte perfecta del milagro de mi vida.
Al mantener mis pensamientos claros y centrados y mi mente abierta a nuevas ideas y posibilidades, digo palabras poderosas que fomentan mi bienestar. Hablo de salud y paz. Al afirmar mi curación, el poder restaurador de Dios se aviva en mí.
Fuente:soy espiritual

domingo, 27 de junio de 2010

UNA ORACIÓN PARA CUALQUIER MOMENTO DEL DÍA


Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y
el mañana, el pasado y el futuro. En este instante quiero darte
gracias por todo aquello que recibo de TI. Gracias por la vida y el
amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor,
por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este día, el trabajo que pude realizar y
las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude
construir. Te presento a las personas que a lo largo de estas horas
amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a
mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos
a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el
dolor y la alegría.

Pero también Señor, hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo
perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor
desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal
hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración que
poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido
perdón.

Pronto iniciaré un nuevo día y detengo mi vida ante los próximos
días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y
los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad
y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas
partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra TÚ mis oídos a
toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas,
mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno,
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones, y las derrame a mi
paso. Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven
conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un día lleno de felicidad y enséñanos a repartirla.

Amén.